lunes, 1 de febrero de 2010

El estudiante mueble.

Los he visto. Están ahí. Al fondo del aula, en silencio, haciendo caso omiso de la lección del profesor de turno. En muy contadas ocasiones levantan la mano para participar en clase, y en otras muy contadas, su nota de examen supera el cinco. No llevan el esfuerzo por bandera, sino la intención de calentar silla para no formar parte de esa "generación nini", con la escusa de que van a clase. No sabes cómo, pero llegan hasta 2º de Bachillerato sin dar un palo al agua y con la intención de hacer lo mismo toda su vida, y cuando se te ocurre preguntarle: ¿y tu qué? ¿Vas a ir a la universidad o vas a hacer un módulo?, su respuesta es siempre la misma: "Pfff". La misma respuesta que recibe cualquier profesor que se digna a perder tiempo en 2º de Bachillerato para reprender la conducta que estos llevan con el fin de o aligerar la clase de alumnos, o hacer que estos replanteen sus objetivos y se dignen a estudiar. Llevo 6 años en el instituto, y desde mi cercana experiencia, los profesores solo han conseguido sacar lo primero. Y mientras, alumnos que se esfuerzan día a día ven como a los 17 años, los estudiantes mueble siguen a la misma altura. 

Me dan pena, porque no les veo un camino más lejano que 2º de bachiller. Para ellos, este curso es casi como una pared infranqueable. Y solo me reconforta una cosa: que los alumnos que muestran su esfuerzo, llegarán a su objetivo, mientras los denominados estudiantes mueble se quedarán ahí, obsoletos, callados e inmóviles en 2º de bachillerato como lo que son, muebles.